15 minutos de pantalla compartida. 0 plantillas descargables.
Acabas de ver la campaña por fuera. Esto es la campaña por dentro.

Sin editar, sin música y sin cortes. Tal cual sale.
Abro el Ads Manager y la monto delante de ti, clic a clic, exactamente como se la monté al cliente del vídeo. Quince minutos. Y sí: esto lo enseñan en decenas de sitios. La diferencia no está en dónde pinchar, está en por qué se pincha ahí.
Los clics están regalados. El criterio, no tanto…

Esto es lo que vas a encontrar dentro:
✓ El objetivo de conversión exacto. Meta te ofrece varios en la misma pantalla y solo uno hace lo que tú quieres. Los otros gastan igual de rápido y te traen a otra gente.
✓ Por qué excluir a tus propios seguidores es lo que abre la segunda campaña. Casi nadie llega hasta aquí. Es literalmente la mitad del sistema y está a dos clics de donde ya estás.
✓ Cómo se crean los bolsillos de audiencia con los ThruPlays. Toda la gente que se paró a ver tu contenido de verdad (no los que babeaban delante de él)… y que ahora mismo se te está evaporando cada semana.
✓ La configuración de columnas que uso yo. Ninguna de las que Meta te pone por defecto sirve para juzgar esta campaña. Cuando la cambias, empiezas a ver cosas que llevaban meses ahí.
✓ Cuándo dejarle a Meta el reparto del presupuesto y cuándo quitárselo. Es el error que casi mata la campaña del cliente del vídeo: todo el dinero acumulándose en una sola publicación mientras las estratégicas no salían. Se arregla en dos clics.
✓ Los números que miro para saber si va bien. Cuánto es caro, cuánto es normal y a partir de qué cifra hay que tocar algo. Un coste por seguidor no significa nada hasta que sabes contra qué compararlo.
✓ La cuenta de la vieja que hago cada lunes en quince minutos. Sin Excel, sin dashboards y sin mirar la campaña todos los días.
Ahora bien, una cosa antes de que metas tu correo:
Esto amplifica. No inventa. Si ya tienes una oferta que funciona y publicas contenido que le sirve a alguien, esta campaña te va a parecer casi injusta de lo simple que es.
Si tu contenido no está diciendo nada todavía, esto lo va a decir más alto y a más gente. Y eso no es un problema de publicidad.
Si buscas el truco de tres pasos, la plantilla que lo resuelva todo o el prompt mágico que te ahorre pensar, te has equivocado de ventanilla. Hay un botón para cerrar la pestaña ahí arriba. Úsalo sin miedo.
¿Sigues? Bien.
¿Por qué te doy esto gratis? Porque el Loom es la parte fácil. Los clics están regalados en medio internet y no me hacen especial ilusión guardármelos.
Lo que no está regalado es el criterio para saber si lo que estás haciendo funciona. Eso lleva tiempo, dinero invertido y unos cuantos errores caros. Y de eso escribo cada domingo.
Si en algún momento tiene sentido que trabajemos juntos, será porque tú lo veas con una claridad aplastante. No porque yo te haya arrinconado con urgencia barata.
Mientras tanto, la campaña es tuya.
Te llega en cuanto confirmes. Un clic y lo tienes delante.
Entras también en la newsletter: siete correos con las historias de mi periplo asiático y, después, un ensayo cada domingo sobre negocio, estrategia y publicidad. Si no es para ti, te das de baja en dos segundos y el Loom se queda contigo.
Por cierto: me llamo David. He gestionado más de un millón de euros en inversión publicitaria y enseño Social Ads a nivel universitario, pero lo que de verdad hago es esto: coger negocios que ya funcionan y quitarles de encima el cuello de botella que no les deja crecer. A veces está en la oferta. A veces en el contenido. Y sorprendentemente a menudo está donde nadie mira, que es en la distribución. De ahí sale esta campaña.